1.12.05

Transiciones de Serpiente

Voy zigzagueando por el fango topándome con tambores infernales, garras de demonios y partes putrefactas de animales humanos que hasta sus propios dueños ignoran. Me enredo en estímulos inmundos, intuyo, comprendo y me dejo arrastrar por los mustios y bajíos pantanales. Escucho las trompetas del Apocalipsis, le declaro mi rebeldía a los dioses y me condeno. Me hiero, me culpo, me entorpezco, hasta que por fin aquellos sonidos de oscuros rituales hieren las manos de los brujos zelandeses. Cuando ya no queda nada de la pulpa del infierno, cuando la he deglutido como a un roedor incauto, recién allí me siento satisfecho y transmuto. Me quito la piel de sufrimiento, como quién se saca un disfraz de fiesta. Me pongo mi capa y me voy a volar, resonando con los finos cristales del Ozono como si nada hubiera sucedido. Vida tras vida, en el medio del concierto, vuelve a aparecer mi joven amada, iluminada por los azules y los duendes; y hasta la próxima transición no dejo de besar su sexo, que contiene el elixir de la vida eterna. Ella no puede, no quiere, no admite otra cosa que mi pasión de serpiente emplumada.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Muy buena transformación, así se hace creativamente!

2:49 PM  
Blogger La Serpiente Emplumada said...

Gracias anónimo.

5:49 AM  

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