Encantamiento
Yo soy el que siempre fluye, y aunque caiga a los infiernos por tus artes de caníbal, siempre me va a llevar tres días resucitar entre los muertos. Yo soy la más pequeña brisa que ahora mismo respiras y que se mete en lo más profundo de lo que queda de tu corazón divino, el que de todas formas no puedes aniquilar porque te da la vida. Querrás retener el aire para no expirarme y para que no se cumpla mi encantamiento, pero tanto le temes a la muerte que por fin vas a largar el aire, y yo habré limpiado tu ríspida atmósfera, la que hasta hoy está llena de vicios, mentiras y lujurias. Con ello liberaré a los que has hecho esclavos a fuerza de tus fuegos de artificio, y de tus luces artificiales.
Ellos sentirán la paz que les dejo, despertarán de tu sueño y tú no podrás ocultarte de tu propio abismo, en el que generación tras generación, siempre gritas tu derrota. Yo soy el que te llena de luz continua, la que está más allá de las polaridades de tu indómito y caído espíritu de las negaciones.
Ese hijo que traes ahora entre tus brazos, no es un hijo humano y tú lo sabes, aunque lo envuelvas con claras mantas y aunque beba la ambrosia de las mujeres. Sus dientes podrán herir mi pierna, pero soy tan transparente como el agua, y su veneno será depositado en tus entrañas y en la de tus legiones. Yo soy el espíritu que está siempre fluyendo, como el océano del presente, mientras tú te aferras a la continua mentira, pues no sabes otra cosa que vivir de las ansias.
Cuando me expulses de tus puntiagudos pulmones, -esos mismos que afloran por tu espalda- a ti vendrán los males que has causado, las tormentas que están ahora prisioneras en los seres que antes amaban, y amaban al que viene como un rayo incandescente, volando en los corazones puros y humanos. No podrás callar tu pánico, hasta que descubras ante todos, hasta la última de tus artimañas.
Yo soy el que libera, soy la atmósfera celeste que envuelve a todos y que está más allá de los reflejos. Yo soy pinos, agua que corre, vuelo de águila, corazón de roble. Es verdad que tú ahora presides con los devaneos de la antigua serpiente, pero sabes que yo siempre impero, cuando vuelvo de tu pequeño infierno. Yo estoy aquí, para dar fuerza al que ahora lamenta la pérdida de su ser, aquel amado.
Yo te encanto espíritu de barro, hasta que limpies la oscura tierra que le has robado a los incautos, a los tibios, a los que callan.
Ellos sentirán la paz que les dejo, despertarán de tu sueño y tú no podrás ocultarte de tu propio abismo, en el que generación tras generación, siempre gritas tu derrota. Yo soy el que te llena de luz continua, la que está más allá de las polaridades de tu indómito y caído espíritu de las negaciones.
Ese hijo que traes ahora entre tus brazos, no es un hijo humano y tú lo sabes, aunque lo envuelvas con claras mantas y aunque beba la ambrosia de las mujeres. Sus dientes podrán herir mi pierna, pero soy tan transparente como el agua, y su veneno será depositado en tus entrañas y en la de tus legiones. Yo soy el espíritu que está siempre fluyendo, como el océano del presente, mientras tú te aferras a la continua mentira, pues no sabes otra cosa que vivir de las ansias.
Cuando me expulses de tus puntiagudos pulmones, -esos mismos que afloran por tu espalda- a ti vendrán los males que has causado, las tormentas que están ahora prisioneras en los seres que antes amaban, y amaban al que viene como un rayo incandescente, volando en los corazones puros y humanos. No podrás callar tu pánico, hasta que descubras ante todos, hasta la última de tus artimañas.
Yo soy el que libera, soy la atmósfera celeste que envuelve a todos y que está más allá de los reflejos. Yo soy pinos, agua que corre, vuelo de águila, corazón de roble. Es verdad que tú ahora presides con los devaneos de la antigua serpiente, pero sabes que yo siempre impero, cuando vuelvo de tu pequeño infierno. Yo estoy aquí, para dar fuerza al que ahora lamenta la pérdida de su ser, aquel amado.
Yo te encanto espíritu de barro, hasta que limpies la oscura tierra que le has robado a los incautos, a los tibios, a los que callan.

1 Comments:
Interesante te recomiendo leer a Ephilas Levi, es el más importante escritor de ocultismo y magia.
Sus obras se encuentran con mucha facilidad en google.
Si de verdad estas interesado, lee su articulo en la wykipedia, y fijate el nombre de algunos de sus libros.
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